El órgano más complejo en los humanos es el cerebro. Debido a su complejidad y, por supuesto, debido a razones éticas, es muy difícil efectuar experimentos científicos sobre él, pese a que podrían ayudar a los científicos a encontrar tratamientos contra enfermedades neurodegenerativas graves como el Mal de Parkinson, por ejemplo.
¿Cómo resolver este dilema?
¿Cómo resolver este dilema?
Estos cultivos celulares abren nuevas puertas para la investigación cerebral. Ahora, tal como subraya Schwamborn, es factible usarlos para estudiar a fondo las causas del Mal de Parkinson y cómo podría llegar a ser tratado de forma efectiva.
El mesencéfalo humano tiene un interés particular para los investigadores del Parkinson: es la zona donde se asienta la estructura de tejido conocida en neurología como sustancia negra. Aquí, las células nerviosas, más concretamente las neuronas dopaminérgicas, producen el mensajero dopamina. La dopamina es necesaria para que los movimientos corporales sean fluidos y precisos. Si las neuronas dopaminérgicas mueren, entonces la persona afectada desarrolla temblores y rigidez muscular, los síntomas característicos del Mal de Parkinson.
Fuente NCYT
